lunes, 5 de junio de 2017

la familia BELIER

Esta es una película que discurre por los senderos de la ternura familiar. La familia Bélier está formada por los padres, que son sordomudos, por un hijo, igualmente sordomudo y por la joven hija Paula (Louane Emera), que es no solamente normal, sino que está dotada de una voz bellísima. Es una familia campesina, de un pequeño pueblo francés, dedicada a la producción de leche y de quesos, en un negocio familiar. Paula desempeña un papel vital con su capacidad para entender el lenguaje de los sordos, servir de puente de comunicación entre su familia y el mundo exterior y asumir todo tipo de tareas en la empresa familiar.

Se trata de una familia como pocas. Los padres se quieren y se disfrutan locamente, dando lugar a una sensación de juventud y de sexualidad eterna, como si los sonidos verbales que no pueden pronunciar ni escuchar se convirtieran en inagotables reservas de buen humor, de gestos y de acercamientos mutuos. La hija crece en este ambiente de movimientos diurnos y nocturnos, de sonrisas y de energía inagotable y, a diferencia de otros adolescentes, no puede refugiarse y aislarse de sus padres con monosílabos y respuestas parcas: ella es la voz y el oído que no tienen y eso lo asume con libertad y con entrega total. Además, con admiración, porque los padres Bélier nunca se dejaron vencer por las limitaciones, hasta el punto de que Rodolfo, el padre (François Damiens), se lanza, sin mayores dudas y con el entero apoyo de su esposa Gigi (Karin Viard) como candidato a la alcaldía de su pueblo cuando siente que el alcalde existente, que quiere ser reelegido, es mediocre e incapaz.

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